“La Torera”, este 5 de mayo en la Casa de las Bandas

Imprimir
INTERCULTURAL
04-05-2017 | 13:34

Resultado de imagen para anita bermeo la torera

La Secretaría de Cultura del Municipio Metropolitano continúa con la programación denominada "Viernes Culturales", en la Casa de las Bandas, ubicada en el barrio La Tola, calle Valparaíso y Don Bosco (diagonal al colegio Don Bosco).

 

En este marco se anuncia para este viernes 5 de mayo, la presentación de la obra de teatro “La Torera”, texto escrito por la actriz, directora y dramaturga del monólogo Carmen Elena Jijón. La función empezará a las 19:00 en el auditorio número 2 (capacidad para 150 personas). El ingreso es a todo público y totalmente gratuito. La puesta en escena estará a cargo de los estudiantes de la carrera de teatro, de la Facultad de Artes de la UC. 

Luego de disfrutar de la puesta en escena de la Torera, los asistentes también podrán maravillarse de la espectacular vista del Centro Histórico de Quito que se aprecia desde el mirador de la Casa de las Bandas y en especial muy deslumbrante en horas de la noche. 

De esta obra de teatro, la actriz, directora y dramaturga del monólogo Carmen Elena Jijón, escribió: 

Al recordar la vida de Anita Bermeo, y buscar en su historia a través de retratos, fotos, cuentos, relatos históricos, recortes de prensa y en las palabras de quienes la conocieron, se conoce que fue una mujer que no renunció a su derecho de desear, anhelar y querer; pero que se perdió en un imaginario que le vendieron como suyo, seguro, necesario e ineludible. 

Con estos antecedentes el proceso de creación de la obra tuvo algunas etapas, una primera aproximación al personaje por invitación, quizás por haber abordado ya la locura como un tema obsesivo y es que el teatro tiene la virtud de desmitificar las categorías de verdad, con las que revestimos el mundo y a las que la vida me desacostumbró desde siempre. 

Ya en el proceso, la investigación sobre Anita hizo emerger un universo subjetivo que pobló inicialmente el texto, el mismo en el que confluyen en una estructura rizomática, voces, fragmentos poéticos, referencias transtextuales, relatos históricos y confesiones. 

Esta condición se fue enriqueciendo por el diálogo que se estableció entre las propuestas actorales y los objetos que entraban en escena. 

Los “borradores” escritos, el esqueleto de la obra en la escena se caotizaban                   intencionalmente, hasta encontrar un discurso sólido y lúdico al tiempo. Un trabajo        conjunto con el escenógrafo, Edmundo López, fue enriqueciendo el monólogo, Encontrar los objetos que pueblan el escenario, más allá de lo utilitario, fue la consigna en ese punto.

Se seleccionaron con cuidado, no es gratuita su entrada en la escena y ellos también modificaron el texto y al personaje y se permitieron resignificarse, pues “La Torera” se escribe desde varios registros que se alimentan entre sí. 

Anita Bermeo, “La Torera” 

"Se trata de uno de los personajes notables que han transitado por las calles de Quito. 

Quienes hemos atravesado la segunda mitad de la vida y que allá, en los años 50 fuimos niños, la recordamos en su pleno vigor. Era una mujer delgada que vestía estrafalariamente, con blusas llenas de encajes de muchos colores, paraguas o una vara de eucalipto lo suficientemente gruesa, como para que una vez descargada sobre los huesos de muchachos altaneros, les creara suficiente experiencia y nunca más le agredieran con sus burlas. 

Pero sin duda lo más notable de su vestimenta era el sombrero de ala ancha, con un velo que cubría parcialmente el rostro a la manera de una viuda. A fines de los años 50 y antes de que los festejos por el 6 de Diciembre tomaran tanta fuerza como para eliminar otros acontecimientos; en la ciudad, a la conclusión de las celebraciones de Inocentes y Carnaval, se realizaban elegantes “corsos de flores”, como se decía en Quito en aquella época, y que consistían en desfiles de carros alegóricos, en los que participaban jóvenes hermosas que repartían claveles por doquier. Pues en buen contraste con esas ninfas, a Anita Bermeo le dio por intervenir en uno de esos eventos, nada menos que encabezándolo. 

Los presentes le aplaudieron a rabiar y a nadie se le ocurrió gritarle por esa vez: “¡Torera!”. ¿Quién fue ‘La Torera’?, pues como todo personaje legendario, cuenta con algunas versiones sobre su origen, ya que ha sido objeto de hondo interés por articulistas de periódicos y de exaltación de poetas que vieron en ella, la encarnación de algo del alma de Quito. 

Varias ciudades se disputarían ser su cuna: Ambato, Baños, Riobamba y para algunos la propia Quito. Habría llegado de empleada de alguna familia aristocrática y pudiente, con quienes viajó hasta California, en donde presenció los amores de la dueña de casa con un personaje exótico, lo que produjo un embarazo y, al nacimiento, el niño le fue entregado a ella. Se ha dicho también que se ganaba la vida como costurera y que un buen día decidió dejar la capital para ir a Ambato".  Foto Revista El Apuntador. (F)

Diseño y Hosting: www.kalfukura.com