La danza de las montañas o La Yumbada de Cotocollao

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Categoría: Intercultural
Fecha de publicación

La Yumbada de Cotocollao

Faltaban 5 minutos para las 06:00 de este sábado 17 de junio, cuando los Yumbos de Cotocollao hicieron su aparición en la plaza de este tradicional barrio del norte de la ciudad. Uno a uno fueron recogidos por sus casas, la noche anterior, por la cabecilla de los Yumbos o Gobernadora Grande, Fanny Morales.

“Heredé de mi difunto padre esta responsabilidad, pese a ser mujer, todos me respetan y piden mi bendición para vestirse y danzar” comenta Fanny. Ella dirige los rituales durante los tres días de la celebración. 

A las 10:00 llegaron a visitar al prioste mayor, la Administración La Delicia del Municipio de Quito. En este sitio el Administrador zonal, Humberto Almeida, les dio la bienvenida.  “Es nuestra responsabilidad, como Municipio, aportar para la vivencia de esta tradición ancestral y poner en valor el simbolismo y el mensaje que la Yumbada lleva, considerando que están ejercitando un derecho como pueblo originario” indica. 

La danza tiene diversos momentos. Un pingullero o tambonero acompaña a los cerca de 70 danzantes, entre yumbos, yumbas, aucas, mates y monos con una melodía que lleva a los danzantes a mover mates, collares de semillas, cascabeles al mismo ritmo. También la banda Fundadores de Cotocollao entona sanjuanitos y danzantes. 

Esta tradición, relacionada con el agua, no se vincula con las fiestas andinas de junio, pues se trata más bien de una celebración de la vida en estado puro, porque nace del agua y no del sol. Algunos estudiosos indican que se puede tratar de una danza extática, porque el sonido del Pingullo, el tambor, los mates y las semillas llevan a los danzantes a ampliar su conciencia y entrar en trance. 

Viviana Coro, tiene 23 años, y es el primer año que se integra a la Yumbada.  “Este año mi montaña me llamó, ahora fue el tiempo de danzar” indica, mientras descansa un poco del fuerte sol quiteño. Lleva en la mano derecha una chonta o lanza, en su cabeza un penacho de plumas y un traje celeste bordado. 

En cambio Juan Pallo, danza desde los 10 años.  Ahora tiene 62.  No importa el cansancio, ni el peso de los mates, para él esta fiesta es sagrada y no ha faltado a ninguna, pese a su estado de salud.  Recuerda que el año pasado salió del hospital justo para la fiesta. 

Acompañan a los yumbos los Negros de San Enrique de Velasco y los Payasos y Capariches de Rancho Alto.

Fanny Morales, como cabecilla, entregó un reconocimiento especial a las mujeres danzantes, así como a todas las personas que hacen posible la celebración de esta fiesta, año tras año. 

A las 12:00 los yumbos salen danzando de la Administración La Delicia a visitar a otro prioste.  Les espera el almuerzo con cuyes, caldo de gallina y chicha. En la noche estarán en la plaza para la quema de la rueda y para los salves, víspera del día de la fiesta mayor. (I)

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