• Esta mañana, el ave levantó vuelo en la Reserva Chakana de Fundación Jocotoco, después de que el Zoológico de Quito (que efectuó su rehabilitación clínica y comportamental) confirmó su recuperación y alta hospitalaria. 
  • “Iguiñaro” (nombre del cóndor) fue encontrado, hace un mes, con heridas de perdigón en su cuerpo, en la parroquia El Quinche (Pichincha), en medio de la emergencia sanitaria por COVID-19. Sus habitantes dieron aviso al zoológico quiteño, quien se encargó de su recuperación.
  • Previo a su liberación, Fundación Cóndor Andino, The Peregrine Fund y Municipio de Quito colaboraron en la colocación de un rastreador satelital que permitirá seguir la ruta del espécimen.

En medio de una de las crisis más difíciles para el mundo, un cóndor andino recuperó su libertad. La mañana de este sábado, el Zoológico de Quito se despidió del cóndor “Iguiñaro”, en la reserva Chakana (provincia de Pichincha), para que pueda reinsertarse rápidamente en su hábitat natural.

La liberación del espécimen, cuya edad estimada oscila entre los 30 y 50 años, ocurre a un mes de haber sido encontrado por habitantes de la parroquia El Quinche, con un impacto de perdigón en su cuerpo. A partir de este hallazgo, los especialistas del Zoológico de Quito fueron al rescate del ave y le brindaron la atención clínica necesaria hasta conseguir su recuperación y alta hospitalaria. Debido a la evolución positiva de su estado clínico, el protocolo de rehabilitación efectiva y el hecho de que casi no ha mantenido contacto con humanos, los especialistas del Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino en Ecuador decidieron que su reinserción debía hacerse lo más pronto, para que pudiera retomar su estado de vida silvestre.

Previo a su vuelo de hoy, la Fundación Cóndor Andino y The Peregrine Fund, con el apoyo del Municipio de Quito, instalaron un rastreador satelital en el cuerpo de esta ave, que permitirá monitorearlo para conocer detalles de su desplazamiento y ubicación. De esta forma, se podrá conocer los aspectos ecológicos de la especie y realizar su seguimiento en el campo. 

Se conoce que “Iguiñaro” fue identificado, por primera vez en Zuleta en 2016, junto a una hembra. El pasado 27 de abril, fue rescatado en una de las quebradas del Área de Protección Hídrica Cerro Las Puntas y hoy alza su vuelo en uno de los peñones de la Reserva Chakana, un lugar de percha, dormidero y anidación perfecto para que pueda empezar nuevamente a recorrer el territorio.

La situación por la que atravesó “Iguiñaro” muestra la peligrosa relación de la sociedad con la vida silvestre en los Andes. “A pesar de que el cóndor es reconocido como un emblema nacional, esta especie continúa enfrentando cacería, envenenamiento y el aumento descontrolado de perros ferales. Se ve necesario emprender acciones colectivas profundas para cuidar la especie, su rol en el ecosistema, su relación con el agua y los páramos, para frenar la amenaza constante y evitar su extinción”, indica Martín Bustamante, director del Zoológico de Quito.

Santuario de cóndores

La Reserva Chakana –donde fue liberado “Iguiñaro”- es considerada como el santuario de los cóndores del Ecuador. Fue creada por Fundación Jocotoco, en 2011, con el objetivo de proteger los dormideros y los sitios de anidación más importantes del país para esta especie.

Posee el 16% de todas las áreas de uso de cóndor andino registradas en el Distrito Metropolitano de Quito y se constituye como uno de los sitios de mayor concentración de la especie a nivel nacional. En esta zona, se han registrado hasta 49 individuos y es el hogar de la pareja reproductiva monitoreada más exitosa del mundo con siete eventos reproductivos en los últimos siete años que han sido documentados por la Fundaciòn Cóndor Andino. 

Para Michaël Moens, director de conservación de Fundación Jocotoco, “es simbólico que a un cóndor rescatado en El Quinche se lo libere en un sitio donde está la mayor confederación de cóndores del Ecuador. A esta área se la conoce como el aeropuerto internacional de los cóndores, porque curiosamente cóndores que se han visto en Cotopaxi, e incluso en Colombia, han llegado a esta reserva”, cuenta el investigador. Esto, debido a características como sus corrientes ascendentes de aire caliente, disponibilidad de alimento y por ser un hábitat protegido.  

La reserva concentra remanentes de importantes ecosistemas andinos que se han perdido a lo largo del tiempo por actividades relacionadas a la agricultura, ganadería y urbanización; así se convierte también en un área de conservación del oso andino, tapir de montaña y una zona indispensable para la preservación de los páramos y los humedales de alta montaña, que son claves para el abastecimiento del agua.

Iguiñaro, el número 16 

Iguiñaro” mantendrá la secuencia numérica de bandas alares para cóndores marcados en Ecuador; es el décimo sexto cóndor marcado por Fundación Cóndor Andino y The Pererine Fund. Un rastreador satelital donado por el Municipio de Quito acompañará al cóndor en su nuevo comienzo. 

El seguimiento del vuelo del cóndor estará́ a cargo de la Fundación Cóndor Andino, en el marco de los proyectos financiados por el Fóndo Ambiental y el Municipio de Quito. El rastreo satelital ha mostrado que los cóndores pueden tener áreas de vida que varían entre los 3.000 km2 a los 30.000 km2, dependiendo de los individuos, su estado de madurez y sexo. Los datos que se recaben del seguimiento a “Iguiñaro” permitirán conocer sus movimientos, ubicación, zonas de socialización con otros cóndores, lugares de anidación y dormideros. Por tanto, contribuirán para la investigación que se realiza de esta especie, la cual permite plantear acciones de conservación de vital importancia. 

La conservación del DMQ es clave para la protección de la especie
“Para mí este momento es un compromiso para seguir trabajando por esta causa. Agradezco a todos ustedes, porque aquí veo que se han sumado varías voluntades. Ustedes, chicos que lo rescataron (al cóndor), se preocuparon por él; dijeron: ‘Vamos a verificar que lo lleven al zoológico’, donde estuvieron plenamente seguros de que iban a ayudar a Iguiñaro. Quito es tierra de cóndores, tierra de osos, de colibríes. Tenemos estos páramos maravillosos. Ahí está nuestra alta responsabilidad y confianza en la juventud de que los sepamos preservar”, dijo el alcaldeJorge Yunda, durante el proceso de liberación.

La presencia del burgomaestre y el apoyo a la conservación de los cóndores es indispensable, pues en los límites del Distrito Metropolitano de Quito se encuentran, al menos, 20 territorios de anidación identificados. Esto significa, según el Plan de Acción de Conservación del Cóndor Andino, que Quito alberga a cerca del 50% de las posibles parejas reproductivas que existen en el Ecuador y 9 de los 16 nidos registrados hasta la fecha en todo el territorio nacional. Por tanto, el 53% de la población nacional de cóndores dependería de los ecosistemas existentes en Quito para su reproducción, convirtiendo a los páramos del DMQ en territorios estratégicos para la conservación de la especie. 

A nivel nacional, es indispensable el compromiso activo de autoridades ambientales y actores en el ámbito de la conservación. Las acciones deben centrarse en evitar el declive continuo que está llegando a un estado irreversible para la población de cóndores en el país. Entre algunas de las acciones que el Plan de Acción para Conservación del Cóndor plantea están mejorar las condiciones de hábitat en áreas críticas para la conservación de la especie (como las parroquias orientales de Quito); reducir la competencia por alimento que plantean los perros ferales y domésticos asilvestrados, mediante campañas de esterilización en comunidades, así como el control y erradicación de perros en el hábitat del cóndor. Además, están limitar actividades en áreas vitales para el éxito de anidación o descanso en estas aves, así como desarrollar un plan de educación ambiental a nivel nacional centrado en la conservación del cóndor. 

La acción comunitaria

La ayuda y acción inmediata de tres pobladores de la comunidad de Iguiñaro fue indispensable para poner a salvo al cóndor, que tomó su nombre en honor a esta comunidad. Tras darse cuenta de que el ave no podía levantar vuelo, decidieron rescatarlo para intentar ponerlo en manos del Zoológico de Quito, con la intención de que ayuden al animal. Después de un mes de su rescate, “es una alegría para todos que él sí pueda estar libre”, dijo Marco Vega, uno de los comuneros, cuando se despidió de “Iguiñaro”, tras visitarlo y confirmar que el cóndor está listo para liberarse. Marco, junto a su hermano y su cuñado, Luis Perugachi, afirman estar comprometidos con la vida silvestre y el cuidado del agua en esta zona, en donde se promueven modos de vida que cuiden el ecosistema y aseguren la provisión de agua para los ecosistemas y la gente.