Un equipo de alrededor  de 220  investigadores, entre ellos Walter Palacios (asociado al Instituto Nacional de Biodiversidad-INABIO), midieron el carbono de la biomasa en 590 parcelas de bosque tropical permanente distribuidas a nivel mundial y, determinaron que estos pueden ser más resistentes a un calentamiento global moderado.  

Los investigadores combinaron diferentes redes de monitoreo en Sudamérica, Asia y África e indican que es probable que los bosques tropicales del mundo y su capacidad de almacenamiento de carbono permanezcan intactos en escenarios de calentamiento climático moderado, siempre que no se vean afectados por otras perturbaciones humanas como la tala o los incendios.  

El estudio informa, además, que a medida que crecen las plantas y los árboles, convierten el carbono inorgánico en biomasa, almacenando grandes cantidades de dióxido de carbono atmosférico en la flora terrestre. Sin embargo, la sensibilidad a largo plazo de los bosques tropicales al calentamiento climático, así como la forma del aumento de la temperatura, podría afectar los flujos de carbono. 

Una incertidumbre clave en los modelos de cambio climático es la sensibilidad térmica de los bosques tropicales y cómo esta podría influir en los flujos de carbono. La medición de las reservas y flujos de carbono en parcelas forestales permanentes con gradientes climáticos y biogeográficos muestra que la sensibilidad térmica del bosque está dominada por las altas temperaturas diurnas.  

Los resultados identifican la temperatura máxima como el predictor más importante de la biomasa general. Esta deprime las tasas de crecimiento y reduce el almacenamiento de carbono al matar árboles en condiciones cálidas y secas. Estos efectos adversos fueron más prominentes cuando las altas temperaturas diurnas excedieron los 32.2°. La estabilización de las temperaturas globales a 2 ° C empujaría al 71% de los bosques tropicales más allá de este umbral. 

El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes para la consolidación de la sociedad del buen vivir. 

Aquí encontrará el estudio completo: https://science.sciencemag.org/content/368/6493/869