El Pueblo Kitu Kara en coordinación con el Instituto de Estudios Ecuatorianos presentan este boletín especial por los 30 años del levantamiento indígena de 1990. El 28 de mayo de 1990, un grupo de indígenas y campesinos, se tomaron una iglesia del centro histórico de Quito, tal acción pasó desapercibida para la mayoría de la población, nadie pudo imaginar que ese acontecimiento sería el inicio, no solo de un gran levantamiento indígena a lo largo de la sierra, sino también de toda una época en la historia del Ecuador, y quizá para toda América Latina.

Miles de comunidades indígenas y campesinas se tomaron las carreteras en casi toda la sierra, marcharon sobre las ciudades y tomaron plazas enteras al grito «Allpamanta, kawsaymanta, kishpirinkakaman» y finalmente –como nunca antes en la historia reciente del país– obligaron al gobierno nacional a dialogar sobre la denominada «Agenda de los 16 puntos», en la cual la tierra y la plurinacionalidad fueron los temas centrales a discutirse.

El Primer Levantamiento Indígena puso en duda la constitución histórica del Estado ecuatoriano y de una nación débilmente integrada sobre unas bases coloniales de explotación y discriminación de los pueblos y nacionalidades indígenas. En efecto, la sociedad ecuatoriana reconocía por primera vez, no solamente de la existencia de «pueblos y nacionalidades» con capacidad política propia, sino además de su propuesta de transformación radical de las estructuras de explotación y dominación que sostienen el Estado colonial y el modelo económico capitalista, para lo cual convocan a toda la sociedad. «Nada solo para los indios» sería el lema que resumiría ese llamado desde el movimiento indígena.

El levantamiento de junio de 1990 fue el resultado de un acumulado de luchas y de avances organizativos, ideológicos y políticos de casi dos décadas. La lucha por la recuperación de las tierras, intensificadas en las décadas de los 60s y 70s en el contexto de la reforma agraria, se conjugaron con las luchas culturales, y, por la dignidad como pueblos indígenas.

Los años 80s, –como diría Luis Macas, dirigente histórico y uno de los protagonistas del levantamiento–, representó para el movimiento indígena una década ganada. Por un lado, con la fundación de la CONAIE en 1986 logró dar un gran paso político organizativo, ya que por primera vez el movimiento indígena articuló sus diversas organizaciones regionales, provinciales y comunales dentro de un ente de carácter nacional. Al mismo que alcanzó a consolidar un proyecto político que englobe y articule las diferentes dimensiones de las luchas del movimiento indígena la recuperación de la tierra, la educación propia, los derechos lingüísticos y culturales, la autodeterminación y el autogobierno, la justicia y equidad se recogen en el proyecto del Estado plurinacional.

Transcurridos 30 años de aquel acontecimiento histórico en la vida republicana de Ecuador, las luchas del movimiento indígena han quedado inscritas en la memoria de la sociedad ecuatoriana, así como en su Constitución al reconocerse los derechos colectivos y definirse al Estado como Plurinacional e Intercultural, además de cambios considerables en las formas de relacionamiento entre los diversos grupos étnicos y culturales que conforman esta sociedad.

Las luchas de los pueblos se nutren de las memorias del pasado, como fuentes inagotables de enseñanzas y saberes que guían el caminar del presente. Las luchas de Micaela Bastidas, Tupac Amaru, Fernando Daquilema, Dolores Cacuango, Jesús Gualavisí, Transito Amaguaña, Lázaro Condo, Cristóbal Pajuña, Rosa Matilde Luna, Cayetana Farinango y de miles de luchadores y luchadoras anónimxs han quedado grabadas en la memoria de los pueblos y han orientado justamente el caminar del movimiento indígena moderno. Queda aún un largo caminar a pesar de los logros alcanzados.

Por tal razón el Pueblo Kitu Kara, en coordinación con la Universidad Andina Simón Bolívar, Abya Yala y Landis Live, para revitalizar la memoria del Primer Levantamiento Indígena de junio de 1990, ha decidido lanzar dos libros. El primero, «¡Así encendimos la mecha! Treinta años del levantamiento indígena en Ecuador: una historia permanente», que recoge varias reflexiones y memorias sobre ese acontecimiento y del movimiento indígena en general, escrita por compañeros y compañeras parte de las organizaciones e intelectuales afines. El segundo, «Las nacionalidades indígenas del Ecuador. Nuestro proceso organizativo», que es una re-edición de un texto fundamental que recoge la memoria organizativa de la CONAIE, su proceso de formación, las discusiones y debates en sus distintos niveles.

En estos momentos en que el neoliberalismo intenta nuevamente imponerse a sangre y fuego sobre los pueblos y nacionalidades y la sociedad en su conjunto, es importante volver sobre la memoria de las luchas, no solamente como un recuerdo, sino actualizándolo al presente en el horizonte de concretar en la práctica las resistencias y la construcción del Estado Plurinacional. Por ello, con estas publicaciones proponemos aportar, desde la reflexión y la memoria, no solo a la celebración del hecho que cambió la vida política del Ecuador, sino revitalizarnos como sujetos capaces de transformar nuestras realidades inequitativas e injustas hacia realidades relacionales más armónicas con la vida.