Mediante un comunicado de prensa, la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria, Arcsa, vigilará que los establecimientos farmacéuticos soliciten receta médica para la venta al público de medicamentos que contienen Ivermectina.

 La decisión fue tomada ante la alta promoción y demanda de estos medicamentos como supuesto tratamiento para prevenir o curar el COVID-19 cuando su uso regular es de carácter veterinario y para uso humano está autorizado como antiparasitario y para combatir enfermedades de la piel como la rosácea, según explicó, a medios locales, Mauro Falconí, director ejecutivo de la Arcsa.

 La agencia respalda su decisión en las conclusiones de la Sociedad Ecuatoriana de Farmacología (SEF) y el Consenso Multidisciplinario de Tratamiento de la COVID-19, las cuales determinan que no existe evidencia suficiente a favor o en contra del uso de Ivermectina para el tratamiento del COVID-19 y que no se recomienda su uso en ninguna fase de la enfermedad.

 Si las farmacias no observan la regulación, serán sujetas a sanciones entre las que no se descartan clausuras y multas de hasta 10 salarios básicos unificados, según consta en la Ley Orgánica de Salud.