Lenin Moreno se va del Gobierno como el peor presidente que ha tenido la historia del Ecuador, según los últimos estudios de opinión. La desaprobación ciudadana se sitúa entre el 82 y el 87 por ciento, cifras negativas jamás registradas para despedir a un mandatario.

“Es el fin del gobierno de un no presidente, de un des- gobierno, de un liderazgo del laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar) que sumió al país en una grave crisis económica y social, fruto de la ineptitud para gestionar las finanzas públicas y peor, la pandemia y sus secuelas” opina Patricio Barriga, excoideario de Moreno.

“Se va Moreno y no se lo extrañará porque estuvo ausente cuatro años porque quien realmente gobernó fueron sus ministros, representantes aventajados de los sectores empresariales y financieros”, acotó Barriga en diálogo con El Tiempo.

Una masiva campaña publicitaria desplegada en las últimas semanas sobre la gestión gubernamental no convenció a un amplio sector ciudadano que a través de las redes sociales evalúan negativamente la gestión gubernamental del presidente que llegó al poder en el 2017, con el 51,16 por ciento de los votos, luego de ganar las presidenciales a Guillermo Lasso a quien mañana entrega el mandato.

Moreno, militante juvenil en la izquierda radical, asumió la presidencia cobijado bajo la bandera del movimiento Alianza País (AP), agrupación política liderada por el expresidente Rafael Correa, de quien fue su vicepresidente en dos periodos. Cuatro años después, resalta como su mejor logro haber derrotado al proyecto que lo llevó al poder, el Socialismo del Siglo XXI

En lo internacional Moreno también tomó distancias y en 2018 retiró al  Ecuador de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, y en 2019  de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur y  se unió, como Estado Asociado,  a la Alianza del Pacífico.

“Se puede derrotar al socialismo del siglo XXI de forma democrática. Es lo que hicimos aquí en Ecuador”, ha mantenido Moreno en sus últimos discursos al resaltar el “peligro inmenso” que representan para la región las fuerzas de izquierda que impulsan modelos dictatoriales y autocráticos.

Para algunos analistas ese es su mejor logro. “Moreno no ha sido un gran presidente. Y, a pesar de todo, hay que agradecer por aquello que el correísmo, con rabia y vehemencia le critica: por haber roto, en el marco institucional, sin disturbios ni un solo herido, con el correísmo. Y la senda que le dejó marcada y que él no siguió”, escribió el periodista, José Hernández, para el portal 4Pelagatos.

“En efecto, Moreno les traicionó. No fue un títere, ignoró el libreto y rompió el cerrojo tan hábilmente ideado para que esos funcionarios corruptos que dejó Correa, encubrieran sus delitos y les cubriera las espaldas”, enfatizó.

Barriga, por su parte considera que la historia acuñará al mandatario saliente como el “Gran Cínico”. “Llegó travestido por la puerta ideológica de la izquierda y el progresismo para desbaratar la institucionalidad y los cimientos de un Estado de derecho y transitar a otro basado en la ficción democrática de libertades, de mercado y mercaderes”.

Moreno, que tuvo cuatro vicepresidentes y, según la firma Cedatos, una inestabilidad de 4.2 ministros en las 17 carteras de Estado, no cumplió su promesa de hacer “una cirugía mayor” contra la corrupción. Deja un país con un incremento de las tasas de pobreza y pobreza extrema, una escalada precariedad laboral, un cuestionado manejo de la pandemia sanitaria- que provocó uno de los peores indicadores de mortalidad a nivel mundial-  y un lento proceso de vacunación que no logró evitar la corrupción por los vacunados VIP.

Moreno quien asegura que nunca quiso ser presidente, en declaraciones al diario El Universo destaca tres aspectos de su gestión “la reinstitucionalización del Estado, la creación de una gran Red de Protección Social y la obra pública. Pero también hace un mea culpa sobre sus errores: el principal, cree él, fue haber confiado en el expresidente Rafael Correa, de quien dice que “lo engañó” porque no le dijo la verdad sobre la situación económica del país, lo cual le impidió cumplir sus ofertas de campaña”.

Diario El Tiempo de Bogotá