El diario El Tiempo de Bogotá publicó este domingo 10 de marzo un extenso análisis del impactó mundial que ha provocado el destape de los abusos sexuales a más de 216 mil niños por parte de sacerdotes y diáconos de la iglesia francesa.

Transcribimos el reporte, cuyo original lo puede encontrar en https://www.eltiempo.com/mundo

La iglesia católica (en Francia) es, sin contar la familia y los amigos, el entorno donde la prevalencia de la violencia sexual es mayor”. Esa es una de las conclusiones a las que llegó esta semana la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (Ciase) en Francia.

 Las demoledoras declaraciones se dieron este martes en París cuando la Ciase reveló después de casi 1.000 días de pesquisas las cifras de pederastia en el seno de la Iglesia católica francesa.

 Durante los últimos 70 años, 216.000 niños fueron víctimas de abuso y violencia sexual por parte de sacerdotes, diáconos y religiosos en ese país. La cifra, incluso, aumenta a 330.000 casos si se incluyen hechos perpetrados por laicos que trabajaron entre 1950 y 2020 en instituciones religiosas.

 Las revelaciones tienen un profundo impacto en el corazón de la Iglesia, la cual se ha visto sacudida durante los últimos años por diversos escándalos de pederastia en todo el mundo.

 “El impacto para la Iglesia católica es muy grande, precisamente porque el santo padre ha manifestado el dolor hacia las víctimas y la incapacidad de la Iglesia para tomar cartas en el asunto. Francia, hija primogénita de la Iglesia, se ve afectada con este informe. Esto hace notar, precisamente, que el encubrimiento por parte de los obispos hacia los sacerdotes comprometidos es evidente y tiene que darse a conocer la información de las páginas del informe, no solo a las autoridades eclesiásticas correspondientes, sino a las autoridades penales francesas”, le dijo a EL TIEMPO el vaticanista Hernán Olano, quien además es doctor en derecho canónico y rector de Unicoc.

 El documento de unas 2.000 páginas fue entregado a la Conferencia Episcopal (CEF) y a la Conferencia de Religiosos de Francia (Corref) –instituciones que encargaron la investigación–.

El presidente de la Ciase, Jean-Marc Sauvé, un exalto funcionario francés, fue claro y directo cuando se refirió a los hallazgos: hasta inicios del año 2000, la Iglesia católica francesa mostró una “cruel indiferencia” con las víctimas de estos abusos que tuvieron un “carácter sistémico”. El informe es “una pesada carga tanto en el sentido literal como figurado”, les dijo Sauvé, un católico practicante de 72 años, a la CEF y Corref.

 El informe, además, revela que los niños entre 10 y 13 años representan al 80 por ciento de las víctimas. El número de agresores hombres estaría en un rango de 2.900 a 3.200, lo que representa un 2,5 y un 2,8 por ciento de los 115.000 que pertenecieron a la Iglesia en las últimas siete décadas en Francia.

 Luego de conocerse los resultados, las víctimas francesas recibieron como un hecho “histórico” la publicación del informe. Sin embargo, seis asociaciones de personas que fueron abusadas indicaron en un comunicado que esperan “respuestas claras y tangibles”.

El Vaticano y las autoridades eclesiásticas francesas también reaccionaron al informe. A propósito, el papa Francisco dijo el miércoles que “es el momento de la vergüenza”. El sumo pontífice les expresó a las víctimas su tristeza ante los hechos e invitó a todos los responsables religiosos a “seguir adelante con sus esfuerzos para que dramas semejantes no se reproduzcan”.

Va tomando camino cada vez con más fuerza la modificación al sigilo sacramental que se desprende del secreto en materia de confesión». Por su parte, monseñor Éric de Moulins-Beaufort expresó su “vergüenza” y “determinación a actuar”.

 Sin embargo, la mayoría de los hechos están prescritos y sus autores ya fallecieron, por lo que es improbable un recurso ante la justicia. El episcopado francés, de otro lado, ya prometió para 2022 indemnizaciones financieras, algo que no suscita unanimidad entre las víctimas.

Las 2.000 páginas que trabajó la comisión incluyen 45 recomendaciones para afrontar estos hechos en el seno de la Iglesia. Estas abarcan un amplio abanico de temas, desde la escucha de las víctimas hasta la reforma del derecho canónico. La Ciase, de hecho, le pide a la Iglesia que reconozca su responsabilidad “sistémica” y que deje claro que el secreto de confesión no cubre esos delitos, que deben ser denunciados a la justicia.

“Ahora, para la Iglesia las medidas que se deben tomar son la aplicación anticipada de la reforma del derecho canónico y que entra en vigor el próximo 8 de diciembre.
Por otro lado, va tomando camino cada vez con más fuerza la modificación al sigilo sacramental que se desprende del secreto en materia de confesión, particularmente para que el sacerdote que conoce de estos ilícitos pueda darlos a conocer tanto a las autoridades eclesiásticas como a las civiles para que se tomen cartas en el asunto”, agregó Olano, tras explicar qué viene ahora para la Iglesia.

El enorme debate en torno al ‘secreto de confesión’

El tema del secreto de la confesión, uno de los siete sacramentos que los fieles católicos pueden recibir a lo largo de su vida junto con el bautismo y el matrimonio, ya ha estado en el ojo del huracán por ser señalado de encubrir estos casos de abusos. Aunque el papa Francisco ha convertido la lucha contra la pedofilia en una prioridad, siempre ha establecido una línea roja en este punto.

 En la práctica, un cura al que un fiel le confiesa un delito grave en el confesionario no puede informar a la policía, ya que el secreto es “absoluto” en virtud del derecho canónico.

A propósito, un día después de que monseñor Moulins-Beaufort les pidió perdón a las víctimas, él mismo dio unas declaraciones en la emisora pública France Info reiterando esta conocida línea roja. El jefe de los obispos declaró que el secreto de confesión era “más fuerte que las leyes”.

 El Gobierno de Francia indicó el jueves que iba a convocar al presidente de la CEF para pedirle explicaciones sobre su defensa del “derecho de confesión”. “Nada hay más fuerte que las leyes de la República en nuestro país”, dijo el portavoz del Gobierno Gabriel Attal, precisando que el presidente Emmanuel Macron le pidió al ministro del Interior que lo convoque.

 ¿Secreto de confesión por encima de las leyes?

De hecho, altos funcionarios le dijeron a la agencia AFP que el ministro y monseñor se reunirán la próxima semana para hablar sobre este tema.

 El influyente diario francés Le Monde, incluso, fue más allá y escribió en su editorial del miércoles que la “Iglesia necesita una verdadera renovación”. “El informe de la comisión presidida por Sauvé presenta un historial de violencia sexual cometida por miembros del clero. Su ‘carácter sistémico’ cuestiona las estructuras mismas de la institución, su funcionamiento, pero también algunos de sus dogmas”, acota ese medio.

 El papa Francisco ha desatado una decidida lucha contra los abusos sexuales, pero nunca será suficiente

“En ese sentido, se ha modificado el código de derecho canónico. Es la tercera reforma que se realiza al código y todas ellas durante el pontificado de Francisco para hacer más gravosas las sanciones e incluir no solo a los sacerdotes sino a religiosos que tengan algún cargo de poder dentro de la Iglesia para ser sometidos a la cesura con sanciones eclesiásticas. También para que se dé a conocer a las autoridades competentes la comisión del ilícito y pueda ser investigado y juzgado”, dijo Olano.

Aunque el papa argentino ha tratado de enfrentar los abusos sexuales dentro de la Iglesia, también ha tenido una serie de desaciertos. En particular, durante su viaje a inicios del 2018 a Chile, al haber puesto en duda las denuncias contra el cura Fernando Karadima, acusado y condenado por abusos sexuales.

 Tras reconocer su error, el pontífice envió a Chile una misión especial para conocer la verdad sobre lo ocurrido. Después, escuchó a las víctimas de los abusos en el Vaticano y, luego, en un hecho inédito, convocó a Roma a todos los obispos chilenos, quienes frente a él presentaron su dimisión.

 Sin embargo, la Iglesia aún tiene cartas para tomar en este asunto, lo cual ha quedado demostrado durante los últimos años con los hallazgos de estos crímenes en todo el mundo.

En Colombia, la Iglesia apartó en 2020 a 19 sacerdotes que pertenecían a la Arquidiócesis de Villavicencio tras denuncias de abuso sexual.

 En Chile, por ejemplo, hasta 2019 más de 200 miembros de la Iglesia habían sido investigados por casos de abusos. Allí se han identificado unas 240 víctimas, de las cuales 123 eran menores.

 En México, los Legionarios de Cristo reconocieron que 170 menores fueron víctimas de abusos cometidos por 27 sacerdotes entre 1941 y 2019. Y en Colombia, la Iglesia apartó en 2020 a 19 sacerdotes que pertenecían a la Arquidiócesis de Villavicencio tras denuncias de abuso sexual.

Otros lugares donde ha habido más avances son Australia, Alemania y Estados Unidos. En el primer caso, el Gobierno australiano creó una comisión que investigó entre 2013 y 2017 actos de violencia en el seno de la Iglesia.

 Entre 1950 y 2010, un 7 por ciento de curas fueron acusados de haber cometido actos pedófilos. Y entre 1980 y 2015, se denunciaron a las autoridades eclesiásticas 4.444 casos de abusos.

En 2018, en territorio alemán, un consorcio de investigadores universitarios financiado por la Iglesia, pero sin acceso a sus archivos, indicó que 3.677 menores de 13 años habían sido víctimas de abusos en Alemania entre 1946 y 2014 por parte de 1.670 religiosos que, en su mayoría, no fueron condenados.

 Y en Estados Unidos, según abogados especializados y varias investigaciones periodísticas, se ha dado cuenta de más de 11.000 denuncias que fueron presentadas en el país contra obispos pedófilos.